Señalando al equivocado…

En anteriores semanas hemos visto casos de abuso sexual a menores que nos ponen la piel de gallina. En un diablo rojo cuatro hombres violaron a una estudiante de primer ciclo y para acabar un ex-participante de concursos de canto fue condenado por violar a una menor de doce años. La sociedad reprocha estos hechos pero por alguna razón hay personas que justifican estos crímenes con el hecho de que es culpa de la víctima el hecho de ser abusada sexualmente.

Estamos en Latinoamérica y por nuestra cultura favorable a las creencias judeocristianas vivimos en una suerte de sistema patriarcal donde hombre y mujer tienen roles específicos y códigos de comportamientos diferentes que rayan en lo injusto. A las mujeres sobre todo se les exige, por su rol cristiano de ser madres y guías de los hijos que según la fe es su responsabilidad tener, un código en el cual tienen que ser castas y puras, santas dedicadas al señor y a prepararse para el rol de madre inmaculada. A diferencia del hombre que se le exige fuerza, dominio y carisma para el cristianismo la mujer debe ser sumisa y buena.

Esto por siglos limitó las posibilidades de millones de mujeres a través del tiempo y ha llevado a que la sociedad juzgue sin clemencia a aquellas que se salen de ese estereotipo. La que se viste sexy o tiene una sexualidad liberal siempre son culpadas por las violaciones que sufren a manos de enfermos y desalmados que no respetan que no es no. Y ni hablar de las niñas entre 9 y 15 años cuya sexualidad es precoz, muchos no saben que niñas así han sido abusadas desde pequeñas y la sexualización que han sufrido las empuja a ese estilo de vida. Ellas no tienen la culpa de ser como son y en vez de condena merecen ayuda y compasión.

Hay que cuidar a las niñas, es verdad, pero a los varones hay que orientarlos hacia una cultura de respeto y tolerancia enseñándoles a respetar los espacios y deseos de las mujeres. Enseñarles que no es no, enseñarles a no importunar a mujeres con atenciones no pedidas o insistencia molestas porque, no está mal si te gusta una mujer hablarle o intentar buscar conversación pero si ella abiertamente te señala que no está interesada en relacionarse contigo de ninguna manera debes insistir y tu deber es retirarte y dejarla en paz.

Ninguna mujer, bajo ninguna circunstancia, vestimenta, comportamiento o forma de ser merece ser violada, asesinada o maltratada y debemos ir más allá de las condenas penales para castigar estos actos sino que moralmente debemos condenar estos crímenes y siempre, repito, SIEMPRE culpar al violador, al asesino y al victimario que acaba con la vida y la honra de las mujeres porque nacimos de una y siempre debemos querer que traten a las demás como quisiéramos que fueran tratadas las mujeres en nuestras vidas.

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