Archive

Archive for the ‘Relatos’ Category

La tiendita del absurdo: El cucharón eterno

Buscando historias por la calle me refirieron un lugar en una esquina olvidada de Salsipuedes, luego de preguntar por toda la avenida central me encontré con un local llamado “Tiendita Dello Absurdo”. Al abrir la puerta, el sonido de las campanillas de viento y el olor  a incienso le daban un aire místico al lugar. Ahí un viejo delgado como una escoba, de unos 70 años, pelo blanco y ojos saltones me recibió.

“Veo que estás gordito” me dijo y seguidamente me ofreció un viejo cucharon de madera dizque “para los que les gusta comer bastante”. Me explicó que cualquier comida que yo sirva con este cucharón jamás se acabará. Yo no le creía, además era una fantasía pensar que el remedio del hambre en el mundo residía precisamente en una tiendita escondida en Salsipuedes.

“Se la vendo por cincuenta centavos…” me dijo el viejo y me hizo firmar un acuerdo donde lo eximía de cualquier responsabilidad y renunciaba totalmente a la devolución del dinero en caso que yo no estuviese contento con el producto. Regresé a mi casa y en efecto: servía el arroz y al mirar quedaba intacto y así compramos carne, porotos, hicimos sopa, guisados. Era tan grande el prodigio de este cucharón que dejamos de cocinar porque no había paila u olla vacía en casa.

La fiesta continuó por mucho tiempo hasta que poco a poco empezamos a notar que, pasados los días, la comida se dañaba. Al cabo de una semana la casa olía a podrido, había comida rancia adentro y afuera del refrigerador y no sabíamos qué hacer. Yo me fui con el cucharón a donde el señor y le expliqué el problema. “Ah claro que la comida no se acaba, pero igual sigue siendo el mismo arroz de hace una semana y naturalmente se va a dañar, yo pensé que usted iba a tener sentido común ¿Usted no tiene más cucharones en la casa?” He ahí el problema, le dije, al tener este utensilio botamos aquellos que eran “normalitos”.

“El problema es que botó los cucharones corrientes, el uso prolongado del cucharon eterno transfiere el efecto a los recipientes. Tiene que botar TODO, paila y ollas incluidas…” Me dijo antes de que le devolviera el cucharón y saliera prácticamente tirando la puerta.  Con pesar mi familia ayudaba a deshacerse de las ollas y pailas, llenas de comida dañada. No solo dolía el gasto exacerbado en alimento sino que ahora, sin recipientes no teníamos como cocinar, incluso buena parte de la vajilla de la abuela se perdió. Pero personalmente, lo que más me dolió fue ver a una viejecita indigente  caer en la terrible decepción de ver que, lo que sería su primera buena comida en días era un montón de comida dañada, todo por llenar el ojo antes que la panza…

Una sobre apendejamiento…

Lleva más de una semana iniciando las conversaciones de la misma manera: “¿Qué tal, en que andas?” Dicha situación empieza tornarse aburrida, especialmente para él. La solución sería el silencio, tragarse sus ansias e irse al carajo para darle “tiempo al tiempo” pero, él no quiere eso. Él quiere recuperar  aquello que lo hacía medianamente feliz: las conversaciones hasta tarde, las palabras bonitas y esas vainas que en público primero se corta un huevo antes de aceptar que le gustan.

No sabe cómo perdió esos privilegios o sí, sí lo sabe pero no quiere pensar en ello. Solo intenta recordar cómo los ganó mientras se debate entre hablarle para que ella no piense que se está poniendo en cuecadas o no hacerlo para no caer en la insistencia, así no le envía el meme pendejo que ella ignora olímpicamente o simplemente evitar el chiste malo que lo que hace es hundirlo más.

La dinámica se vuelve extenuante para él: mira los DM, cierra DM, abre skype y no está, cierra skype y abre su pestaña de fb donde la ve conectada pero no le habla porque ya le mandó un mensaje por whatsapp hace 5 horas, la stalkea en twitter y sufre un tweet que seguramente no es para él, cierra todas las ventanas, se pone a pensar pendejadas, paranoias y demás para luego reiniciar el ciclo en el mismo orden, sin saltarse un solo paso.

“Algo debe tener arreglo aquí” dice mientras analiza una a una sus viejas conversaciones, lo hace como si fueran las encuestas electorales mal hechas que salen en los medios. Intenta de todo y lo único que consigue son caritas felices, monosílabos o pulgares arriba. No se da cuenta que perdió la gracia, tanto como niño de 4 años cuyas palabrotas no inspiran risa ni ternura, tanto como ex-estrella infantil cuando la pubertad le juega una mala pasada.

El poco tiempo libre lo pasa así, caminando de un lado a otro sin querer afrontar las cosas, no pregunta el por qué del “distanciamiento” y todas la noches le pone la vela al santo rogando que esto solo sea PMS o producto de su “caneleada” imaginación poniéndose nerviosa a las primeras señales de cambio. Si a ella le importa es incierto,  a lo mejor está ocupada, tal vez él hizo una cagada o mostró una terrible falta de ambición personal. Tal vez  es fútil tratar de arreglar lo que desde el minuto uno no estaba andando bien o simplemente lo que hace falta es encarpetar y seguir adelante…

Historias desdichadas de hombres desdichados 4: Me cambiaron por un quetón…

22 septiembre, 2013 Deja un comentario

Pablito, dos años después de su desgarrador relato como pagafantas sin remedio ha crecido y madurado un poco, ya próximo a graduarse trabaja, vive solo, tiene un carro y un futuro prometedor. Sin embargo la historia de este muchacho, el mejor partido del mundo no deja de estar excento de sus ya kilométricos desastres amorosos, puede ser falta de amor propio o simple ahuevazón congénita, Hoy regresa a contarnos como le ha ido en su nueva relación:

“Me siento especialmente bien hoy, la veré de nuevo. He sido tan feliz estas últimas dos semanas, ya me había costado dos años superar mi último crush y es que después de ver desfilar a más de ocho novios en un periodo de año y medio, hasta tres al mismo tiempo, me di cuenta que eso no iba para ningún lado. Para ser sinceros caí en cuenta ya cuando salió embarazada y no sabía quién carajo era el padre, yo lo iba a reconocer pero un día simplemente desapareció con un saltimbanqui mochilero de la Argentina.

6455885-mujer-embarazada-tiene-cristal-con-bebida-y-cigarete--actitud-irresponsable

Ah sí, decía que hoy la veré. Es la chica más hermosa del mundo, cuando aún estaba deprimido por mi viejo crush mis amigos me llevaron a un toque, ese día estaba tan deprimido, triste y borracho que si ellos no llegan hubiese tenido éxito en mi intento de suicidarme tragándome las pastillas anticonceptivas de mi santa hermana que confundí con píldoras para dormir. Esa noche la conocí, mi amada Érica: blanca, de pelo negro, ojos azules como el cielo y un cuerpo despampanante.

Hoy la voy a ver, quedamos de cenar esta noche. La llevaré al mejor restaurante de la localidad y luego iremos a un bar para escuchar un tributo a Incubus, será divertido. Solo hay un detalle, ella fuma, no es que sea un problema y la verdad no puedo ponerme exquisito con semejante mujer, es solo que yo no fumo y el aliento me da asquito. Al final es cuestión de fe, como dice el maestro Montaner, el poder del amor, creo que todo lo puede, sí aún lo creo…”

descarga

Pablito se despidió de nosotros, alegre, risueño y virgen salió bailando en plan Gene Kelly en “Dancing in the rain” en pleno campus universitario tropezándose con una chica que le dijo hasta de lo que se iba a morir. Así pues esperaremos con ansias al día de mañana para que, de una vez por todas, sepamos el destino de este hombre que no sabemos cómo levanta si se la pasa citando a Ricardo Montaner y usando palabras como “asquito”…

3:30 de la mañana… Suena el teléfono y todo lo que oigo es a un hombre llorando a moco tendido, entre sollozo, moqueo, grito y puchero no logro entender que diantres me dice. Le preguntó que pasó, aunque la interrogante es vana, es obvio que su cita de hoy fue un completo fracaso. Al día siguiente quedamos de vernos a tomar un café a ver si estaba más tranquilo. Llegó el día de la cita, ahí estaba con la mirada perdida y la misma ropa de ayer, hediondo a grajo y despeinado.

6662510-joven-deprimido-con-botella-de-cerveza

“Yo pensé que era mi noche, de verdad que sí… No pensé que esto me llegara a pasar. Fuimos a cenar y todo. Pidió lo más caro del menú y una jarra de cerveza, casi se me va al quincena entera pero eso no importa, soy un caballero y he pasado hambre antes. Ella se veía tan linda, incluso después que soltó ese eructo de dos minutos que se escuchó por todo el restaurante y que hizo que todos se tiraran al suelo pensando que era un temblor. Pero bueno, así la tengo que querer me dije y más cuando se la presentas a tu jefe que justo pasaba por ahí, eso ya supone un compromiso serio, digo yo…

Fuimos al bar y me encuentro al amigo de mi viejo crush, el pelilargo ese. Traté de no hacer caso pero los flashback de aquella tarde aún me atormentan. Estaba parqueando con ella ahí, hablándole cosas bonitas, no sonríe mucho pero no sé sentía una conexión con ella increíble, sino no hubiese aceptado salir conmigo. De repente viene un man en un camión grandísimo, ella se quería volver loca. El man se bajó y ella rauda se fue a parquear con el tipo, yo que soy de mente abierta y liberal le di su espacio, es bueno que sepa que desde el principio de la relación hay confianza.

wueymastercaricatura

Como a la media hora llegó porque quería tomarse unas pintas, compré dos y se las llevó. Me preguntó si tenía “blancos”, no tenía y me dijo que le pediría a un tipo por allá en la puerta. Y ya, no volvió a aparecer. Cuando fui a buscarla se estaba besando con el man que tenía un “quetón” del cual estaba gorreando, se me aguaron los ojos y solo alcancé a correr a mi carro, seguir llorando y comerme un helado. Y fue donde te llamé y llegamos hasta ahora… “

Y así lo dejamos, cambiado por un quetón, aunque me parece que es por otra cosa, por pendejo tal vez, por ahuevao a lo mejor. Ya ni dan  ganas de escribir sobre este man, Esto señores es la calle, abusrda y sin sentido pero real…

Historias desdichadas de hombres desdichados 3: Ojos Mentirosos

No voy a explicar como desarrollé esa atracción por ella, ni les voy a contar mi historia de amor, desamor, desilusión y estupidez. Solo recuerdo verla en la mesa del centro de la primera fila de la cafetería siempre a las 9 de la mañana desayunando y yo siempre pasando por ahí dizque por accidente. Yo no sé si era la piel de porcelana o el cabello negro lacio, pero sobre todo esos ojos… Ojos Azul cielo, azul índigo, azul “agua de playa en Bocas del Toro”. Realmente no puedo decir que es amor y dadas las circunstancias en las que nos conocemos, tan adversas para mi que hacen del hecho de quererla la estupidez más grande que he cometido desde que me puse la cuerda de las cortinas en el cuello para volar como Batman a los 6 años, por alguna razón quiero abrazarla y no soltarla jamás.

 

Habiendo pasado la parte cursi del cuento, para enternecimiento de algunas y efecto vomitivo para otros, resulta que saliendo del trabajo con una amiga, yo la escuchaba quejándose de su barriga. Yo no sé si era cervecera o no, la verdad no me atrevo a aventurarme en semejante análisis y menos en un tema tan vano, partiendo del hecho de que el tema me toca muy cerca, a escasos centímetros del pecho a decir verdad…

El tema es que estábamos teniendo esta conversación:

-Man no puedo con mi barriga, mira esa vaina ¡¡¡Está enorrrrrmeeee!!!

-Ajá, sí…

-¿Hey viste como tú eres?

-Mira, cada vez que una mujer me sale con su ranteo de que está gorda, fea y le digo que está linda y bien tal cual como está,  me mandan a volar y me dicen mentiroso. So simplemente he decidido no volver a decir nada….

-Yo no soy así…

-Mira a decir verdad las prefiero gorditas, no obesas pero rellenitas…

-Pero si al final la prefieres como la princesita, flaquitas y con la cinturita…

-Bueno, aún cuando tengo cierta inclinación por las mujeres blancas, ella no está flaca ¿No le ves los cachetes? Hace dos años parecía un esqueleto…

-Ella me asusta, con esos lentes de contacto… Se ve rara…

Un silencio sepulcral se cernió sobre mi, ya de por sí había sido un día difícil y esa revelación había sido la cereza sobre el helado, el último clavo sobre el ataúd, el último voto a favor de la ley SOPA. Más que el hecho de que sus ojos fueran más falsos que un Iphone 4s a 100 dólares, era el hecho de que todos lo sabían menos yo. Me sentía como un imbécil y mientras reaccionaba ellas me preguntaba “¿No lo sabías?”, sin embargo con lo poco que me quedaba de dignidad solo pude guardar silencio y a duras penas decir un “Lo sospeché desde un principio” ante la mirada incrédula de mi amiga de “Sí, claro…”

Escape de la Universidad

En 1981 John Carpenter luego de su éxito La Niebla, hizo un de las películas más taquilleras de ese año: Escape from NY, donde se daba a conocer el hoy en día legendario actor Kurt Russel. Trataba sobre cómo un solo hombre tenía que rescatar al presidente de los USA de la ciudad prisión en la cual se había convertido New York.

Ayer, durante los disturbios en la universidad, esa película estuvo todo el tiempo en mi mente. El caos reinaba por todas partes mientras los dobermans  antimotines tiraban bombas sin compasión alguna, si quieren mi opinión la culpa es más de los chiquillos del artes que llegaron a prepararse y enmascararse en la universidad. La seguridad universitaria, bien gracias…

Pero como siempre yo me la pasaba parqueando con mis amigos, estábamos esperando una muestra de cine argentino que igual sabíamos que no iba a pasar. Nos imaginábamos a mi amiga Ale, la cual organizaba el evento, tratando de poner el video en la consola del auditorio mientras alguna compañera suya le decía que saliera y ella enojada gritaba “¡¡¡Voy a tener mi muestra aaarrgh!!!”

En fin, que mientras un amigo nos volvía loco con sus tragedias amorosas una y otra vez. Ella apareció por ahí, ya se iba a su casa antes de que se formara un desorden peor. “Voy allá adelante a buscar mi carro que está al frente” y yo me iba parando para irme a Arraiján, pero luego me detuve… ¿Carro, adelante, ella sola, piedras, antimotines? ¡Fuck!

Lo próximo que recuerdo es que estaba detrás de ella corriendo y gritando su nombre, ella se dio la vuelta. Su hermoso cabello rojo se movió junto con ella, las personas corrían al escuchar las bombas y ella estaba parada ahí entre el caos y la multitud… OK fui la acompañé y justo adelante de nosotros empezaron los bombazos más cerca. Así es que decidimos retroceder y esperar en arquitectura.

Íbamos por ciencia exactas cuando a ella se le ocurrió intentarlo de nuevo, bajamos pero en ese momento el gas incoloro empezó a afectarnos, por primera vez probé las bombas lacrimógenas (Mi tendencia siempre es LARGARME lo más rápido posible a mi casa en estos casos) mi amiga asmática no podía estar ahí, así es que le dije que mejor nos fuéramos a esperar a arquitectura. Estando sentado con ella un amigo me vió, sonrió y movió su cabeza con desaprobación… El burro hablando de orejas.

Llegamos y esperamos a una amiga suya que había viajado desde Colón solo para ver la muestra, recordé que tenía un sweater en mi bolsa y se lo ofrecí a mi compañera. Pero la amiga de Ale tenía uno, sin embargo yo no podía dejar que dos mujeres en plena guerra campal fueran solas hasta allá, así es que fui con ellas.

Por suerte llevé el jeans que tenía un pañuelo, así que solo se me irritaron los ojos un poco pero no respiré el gas. Según Ale, el carro estaba por el área del Paraninfo, pero cuando estábamos por la Facultad de Química, nos dimos cuenta que estaba del otro lado. Por ahí podías ver a los “manifestantes” escondiéndose como ratas, y justo cuando logramos llegar al auto nos dimos cuenta que el portón estaba cerrado y no había salida.

Asi es que decidimos irnos  al casino a comer, donde me revisaron la bolsa por negro. Nos sentamos en el area de adelante, que es el area cara y nada bajaba de los 5 dólares así es que nos fuimos hasta atrás al área económica, donde los precios ya rondaban entre uno y tres dólares, más accesible para mi escaso presupuesto.

Terminamos de comer y regresé con Ale a buscar el carro, había carros de policía por todos lados y logramos colarnos hasta la entrada donde sorpresivamente estaban enterados del caso, era el único auto que quedaba. Si bien es cierto no me sentí como Snake Plissken pero, como dice Ale, Panamá da dos pasos y retrocede tres con esta clase de gente que si les preguntas 2×7 te dicen 13, pero bueno si el MEDUCA lo dice…

Historias desdichadas de hombres desdichados 2: ¿Por qué a mi si soy tan bueno?

21 febrero, 2011 14 comentarios

Él está delante de la computadora, sentado sobre su sofá con las manos sobre la cabeza, la sala parece que fue barrida por un huracán. Platos, jarrones y uno que otro panty tirado por ahí… ¿Panty? Es posible que en esta posilga haya vivido una mujer, aunque no siempre fue así. Pero regresemos con nuestro protagonista quien, por primera vez se ha atrevido a llorar… ¡Vamos hay que darle crédito! Un hombre puede haberse enfrentado a tres guerras seguidas y aún así, eso no le da el valor suficiente como para reconocer que es humano y tiene el derecho de berrerar como una magdalena.

¡¡¡Ay Dios como duele esto… Aaaaaay…!!!

Mientras este tipo se deshidrata por los ojos, empieza a recordar los buenos momentos que pasó con la que alguna vez fue su mujer. Las salidas, los juegos, las bromas y las risas se agolpan en su mente como videoclip mal editado. Está solo desde hace 6 meses para ser exactos y lleva todo ese tiempo tratando de descifrar porqué ella ha decidido serle infiel. Es un hombre trabajador, que levantó lo suyo desde muy joven y que no hizo nada más que mulear y patear calle para llegar hasta donde está. Amigo de sus amigos, amable e incansable filántropo que siempre está para ayudar en las causas más nobles ya sea de su familia, su trabajo y hasta de la iglesia.

Desde que ella se fue, su día es exactamente igual al anterior, se levanta de su cama cuyas sábanas no ha cambiado en 24 semanas, se lava los dientes, se come una rodaja de pan y eventualmente la escupirá porque está llena de moho, en ese caso simplemente no desayuna. Luego se baña, se viste y se va siempre deteniéndose en la puerta, mirando hacia atrás y luego bajando la cabeza cada vez que se acuerda que ella no llegará a despedirse de él con un beso. Va al trabajo y el show comienza, aunque estudió derecho él sabe muy bien en su corazón que debió ser actor, debido a su magistral imitación del personaje que alguna vez Clint Eastwood inmortalizó en los Spaghetti Western de Sergio Lione. Se convierte en un hombre recio, silencioso y que llegado el momento ya sea en el juzgado o peleando con algún pasante incompetente, se convierte en un guerrero combativo y de cuidado. Nada lo despeina, nada lo afecta, él es indestructible como Superman.

¿Hay alguien en esta sala que no quiera ser como yo?

Pero todo esto es una farsa y todos lo comentan a sus espaldas, hace seis meses la gente lo mira con compasión y tristeza. Se preguntan como es posible que exista una mujer tan cabrona que le haya hecho eso a semejante pan de Dios.  Pero no conocen la realidad de su interior, no saben lo que pasaba en su casa. Esa cabrona, como muchos la llaman e incluso se lo dicen en el Facebook, no hacía nada más que atenderlo y darle todo su cariño. Sin embargo él pasaba totalmente de ella, si no era la consola era el último caso que tenía que atender. ¿Cuantas veces ella  le rogó que salieran a la bailar? 645 veces desde que empezó la relación, pero él respondía que ese tipo de diversiones no iban con él, que esos antros no los frecuenta y que eso es para pelaítos, como si fuera tan viejo a los 27 años.

Ella lo amaba tanto, que siempre estaba por las tiendas buscando lencería sexy para él, aún cuando era rellenita y no se sentía muy segura. Sabía que él alucinaba viendo los especiales de Victoria´s Secret, incluso se compró las alitas para parecer un angelito. El día que le dio la sorpresa todo lo que obtuvo fue un “Ajá que bonito, mañana tengo audiencia y necesito dormir…” y puff otra vez él cayó como una piedra en la cama. Lo más patético de esto es que ni siquiera tenía una amante, él simplemente era un hombre máquina que solo servía para producir dinero y dormir. Para eso mejor se hubiese casado con una impresora de billetes.

Los fines de semana ella se quedaba en casa aburrida,  viendo como su marido leía sus libros de historia, jugaba en la consola o se divertía viendo cine independiente. Lo que ella no sabía es que él vivía engañado, porque en su mente se había creído el papel que su madre le dio desde el día en que se fue su padre, ese cerdo despiadado que no le importaba con las mujeres. Se había creído que era el hombre más bueno del mundo, que ella no lo dejaría porque él era un hombre diferente a los demás, ¡No esperen, él no era un hombre!: Él era un ser perfecto. El no era un animal como sus amigos que solo piensan en sexo, el no era infiel ni le pegaba a su mujer ¿Qué más quería? ¿Cómo podría ella atreverse a reclamar vainas  si el se mata trabajando? ¿No le basta la bonita casa, la vida tranquila en los suburbios y las “cero” peleas? Pero no, el no entendía como podía ella quejarse de falta de atención. Sin embargo ni las conversaciones tranquilas, ni los gritos o las amenazas de terminar podían romper el equilibrio de la fuerza, esos sentimentalismos y cursilerias  eran una pérdida de tiempo, había que concentrarse en lo que más importaba, llegar a la cima y ser el mejor abogado del país.

No que va el no es así de animal… Nunca lo ha hecho en su vida

Entonces sus amigas la invitaron a salir, era el cumpleaños de una compañera de la escuela. Por 645va vez le pidió que la acompañara, él como siempre ahogado en su propia erudición le explicó la clase de lugares que gente como él frecuenta. Ella simplemente dijo “bien entonces voy sola…” y a él no le importó, de todas formas necesita paz para estudiarse el caso que tiene para el lunes y algo de soledad no le caerá mal. Ella se fue con sus amigas a la disco y conoció a un chico, se hicieron amigos y pronto encontró en él lo que no recibía en casa. Ya había conversado, había gritado, había amenazado, cada vía de solución y dialogo había sido agotada ¿Que se supone que debía hacer ahora? ¿Seguir aguantando? El nuevo chico no era muy rico y tampoco trabajaba más que su marido pero, con todo y sus ocupaciones siempre sacaba tiempo para escuchar, para reír y para darle cariño.

Un buen día, saliendo del trabajo la vio con él. Se aguantó, no vaya a ser que un espectáculo callejero le dañara la reputación y esperó llegar a su casa. Entonces los reclamos vinieron de él, los platos volaron, los jarrones caros se destrozaron y ella se fue de la casa. Dos minutos después, él vilipendiaba la reputación de la mujer que alguna vez amó en cada red social que existía, y si no tenía cuenta la creaba para decirle al mundo entero que había sido víctima de su mujer, obviamente la gente le creyó y ella quedó como una chancleta, un hombre TAN bueno no merecía tal injusticia. Seis meses han pasado desde aquel día, y hoy se da cuenta que el estado de su ex dice “casada” con fulanito de tal, un hombre más pobre y más feo que él.

El tiempo ha pasado y se ha encargado de cobrarle caro, como no sabe dar amor ahora él lo hace de forma exagerada entregándolo todo como alguna vez lo hizo su mujer. Pero la realidad le ha dado duro, porque vivió pensando que la vida era un sistema de premios, haciendo lo correcto solo por el hecho de obtener beneficios y no por el deseo sincero de ser bueno, pensó que ella nunca lo dejaría porque él era el mejor hombre del mundo. Ahora es víctima de mujeres que lo exprimen, que lo maltratan y lo menosprecian. Ahora extraña a la cabrona que lo quemó y que algún día lo amó con toda su alma, pero ya es demasiado tarde.

Historias desdichadas de hombres desdichados: El caso de Pablito…

Basado en una historia de la vida real:

Hoy me llamó, quería que la acompañara a visitar a un amigo en una tiendita de videos  por el Nikos del Dorado. Yo no podía negarme, con tal de hacerla feliz soy capaz de hacer lo que sea e incluso acompañarla hasta el fin del mundo. Desde hace mucho tiempo estoy enamorado de ella, de su cabello negro y sus lindos ojos pero le gustan mucho los patanes, cosa que yo no logro entender. Soy un buen tipo, buen amigo, buen hijo, buen estudiante ¿Porqué no puedo ser un buen novio?

Sin embargo prometí ayudarla en lo que fuera, sin pedir nada a cambio y es que quiero ser diferente a todos esos jerks con los que se mete. Como aquella vez que no había agua en su casa y como su hermano comió guacamole con ají chombo, convirtió el baño en un arma biológica y no podía bajar la cadena. Salvé la situación con un tanque lleno de agua y Lysol; el  bus estaba lleno, eran las cinco de la tarde pero su sonrisa fue la mejor recompensa.  Lastima que tuve que irme a los dos minutos porque estaba con el novio de turno.

Antes de ir para allá me dijo que pasara por su casa temprano, su lavadora estaba dañada y tenía algunas cositas por lavar. Llegué y ahí estaba, con su camiseta mojada, sin sostén, sudada y con esos ojazos claros que se veían tan cansados. No pude evitar compadecerme de mi amada y fui en su rescate. Fui al baño, tome unas toallas, me metí dos garnatones para alejar los malos pensamientos, busqué otra camiseta y le llevé todo eso para que se secara y se cambiara. Verán yo soy un chico fuerte, que controla sus deseos y no se comporta como una bestia sexual, he dormido con ella y no ha pasado nada.  No soy como los patanes con los que suele andar ella, soy un caballero y como tal lavé y torcí todas las toallas, alfombras, batas, cortinas y sábanas que había en las dos tinas.

Si hubiese tenido esa maquina no me habría costado tanto...


Luego de terminar pues nos fuimos a la tienda porque ella queria un “chigüí”, un snack como decimos en Panamá, comió un par pero se cansó y lo guardó en la cartera. Pagué el taxi desde Villa Lucre hasta el Dorado, como vivo en San Francisco pues no tengo problemas en irme caminando. Llegamos y ahí estaba un man fornido, vestido de negro y con cola de caballo, el man la saludó y al parecer se conocían desde hace rato en Internet. El tipo es amable, bastante conversador pero al parecer chupaba toda la atención de ella, yo solo miraba como era derrotado una vez más, por alguien que no había hecho un cebillo por ella. De repente el man desaparece, por fin dejándome un momento a solas con ella. Obviamente, lo bueno dura poco y aparece con un sweater de Nightwish, ella se emociona y se le encarama emocionada. Sobra decir que eso nunca ha pasado entre nosotros, ni siquiera el día que me rompí el brazo tratando de salvar a su perrito de las llantas del vecino.

Luego empezó a molestarla y a disque tocarla, ella muy divertida se reía y yo seguía siendo invisible. Pensé en irme pero no, prometí que la acompañaría y ahí me quedaría soportando, por que sé que algún día todos mis esfuerzos por ella serán recompensados.  En fín que había una mesa de billar y quiso aprender a jugar, el tipo se le ponía detrás y la vaina enseñándole, yo sabía pero no me gusta aprovecharme así de las chicas, sería igualarme a aquellos manes contra los que he luchado toda mi vida.

Pasamos el resto de la tarde escuchando rock, jugando billar y tomando pintas. Hasta que llegó la hora de irnos, su amigo dijo que tenía hambre y ella sacó el chigüi que le regalé y se lo dió. Fue un duro golpe para mi que le había dado eso con todo el cariño y el amor del mundo. Pero es mi destino, es la única mujer que he amado en la vida y seguiré ahí, algún día se dará cuenta que soy el hombre que más la ha querido en el mundo…

Epilogo: Dos horas después el estado de su querida amiga cambió de soltera a “En una relación”, al día siguiente estaba en un fiesta parqueando con ella y choteando al novio, el ciclo se repite para este chico y para muchos.